viernes, 22 de mayo de 2015

Al rescoldo

No me puedo sacudir del corazón las cenizas de la enfermedad. Todavía con las guirnaldas de papel de la última quimio, las placas de pulmón, la tomografía de contraste del marzo fragoroso. Viví a puertas cerradas y no sabía que los demonios estaban adentro. Todavía añoro la vida del antes de la enfermedad, inclusive sus defectos. Hoy me puede la nostalgia.