XIV
Amalia lavaba y planchaba pañales todo el día. Para papá tu voz sonaba remota, casi inaudible, se derretía todo el tiempo. Desde mi maternidad añosa te comprendí con las entretelas de mi corazón y me dolieron hasta los tuétanos de mis fatigados huesos. Como contrapartida gustabas de los dulces, hermosa mujer, de la risa franca y sobre todo de conversar sin prisa ni pausa, niñica mía, criada por tus abuelos andaluces, compañía, sí, pero lejos de tu madre y de tus hermanos tan extrañados y esa nostalgia de la casa paterna que jamás te abandonó. Te acordás de esa noche que hablamos por teléfono hora tras hora, papá estaba en el sanatorio y cuando quedaste sin él nos acostábamos en las siestas calurosas, una tendida al lado de la otra solo para hablar y más hablar. Buscabas la alegría con coraje solo para vencer al miedo de estar sola, aunque nunca tomaste el control de la vida te fuiste cuando quisiste irte, como un pañuelo que se deshila... y no es poco para alguien sensible y vulnerable, casi sin piel.
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lunes, 8 de diciembre de 2014
lunes, 1 de diciembre de 2014
Veinte años
XIII
El tiempo ha volado lejos del día de tu muerte, en este primero de diciembre de 2014. Lector de siempre, elevabas lo bajo. Donde estabas partías el aire. Tu presencia hacía que nada falte, cuando te fuiste hasta a mamá arrastraste. Trabajabas para mantener las cosas completas. Vivías frente al viento norte, la precordillera guardada por el zonda, el río enturbiado por contrabandistas. En el patio de la casa familiar hasta la sombra de los paraísos te extrañan leyendo: La Nación. Ahí somos sacudidos cada vez que palpamos tu vacío. La galería más que nunca echada a tu lado proyecta una luz desvalida. No estás olvidado, en nuestras cobijas te abrigás, resguardándonos protector. Cerca tuyo nada ocurrirá aunque el viento sea fuerte. Cómo convertir el polvo en aliento y que brille con sangre en el corazón... En la memoria repica tu: su cinto no tiene plata, ni pa pagarme mis recuerdos... no venga a tasarme el campo con ojos de forastero...
El tiempo ha volado lejos del día de tu muerte, en este primero de diciembre de 2014. Lector de siempre, elevabas lo bajo. Donde estabas partías el aire. Tu presencia hacía que nada falte, cuando te fuiste hasta a mamá arrastraste. Trabajabas para mantener las cosas completas. Vivías frente al viento norte, la precordillera guardada por el zonda, el río enturbiado por contrabandistas. En el patio de la casa familiar hasta la sombra de los paraísos te extrañan leyendo: La Nación. Ahí somos sacudidos cada vez que palpamos tu vacío. La galería más que nunca echada a tu lado proyecta una luz desvalida. No estás olvidado, en nuestras cobijas te abrigás, resguardándonos protector. Cerca tuyo nada ocurrirá aunque el viento sea fuerte. Cómo convertir el polvo en aliento y que brille con sangre en el corazón... En la memoria repica tu: su cinto no tiene plata, ni pa pagarme mis recuerdos... no venga a tasarme el campo con ojos de forastero...
viernes, 14 de noviembre de 2014
Ya no estoy tan triste
XI
En mi cartografía actual, se acentúa mi predilección por los márgenes y el canon de lo que venía haciendo se desmorona con los días presentes. Me declaro íntima e impostergable insurrecta, oscura y humilde en el suburbio de mi existencia, acá ya no uso todas las palabras del diccionario, con la sangre en el ojo, ya casi periférica hasta de mi propio cuerpo no sé lo que hay que hacer. Los días se tornan precarios mientras miro las nuevas olas. Yo ya soy parte del mar. Al borde del apagón necesito un himno de apertura que huela a tilo florecido.
En mi cartografía actual, se acentúa mi predilección por los márgenes y el canon de lo que venía haciendo se desmorona con los días presentes. Me declaro íntima e impostergable insurrecta, oscura y humilde en el suburbio de mi existencia, acá ya no uso todas las palabras del diccionario, con la sangre en el ojo, ya casi periférica hasta de mi propio cuerpo no sé lo que hay que hacer. Los días se tornan precarios mientras miro las nuevas olas. Yo ya soy parte del mar. Al borde del apagón necesito un himno de apertura que huela a tilo florecido.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Necochea era una fiesta
VI
Nos pusimos la casa al hombro, buscábamos mi compañero y yo ir como dice el CHE : por la libre, nos fuimos a vivir a Necochea y también viajamos como nuestros ancestros, pero hacia adentro de nuestro país, al sur. Así nos desgarramos con la partida hasta aquel sueño dorado de tener el trabajo y la vivienda en la playa, cerca del mar. La posibilidad se cruzó más temprano que tarde, y Necochea fue nuestro París, un lugar donde queríamos estar, un trabajo prestigioso, un colegio alemán... Pero ese tiempo dejó de existir y hoy vivir, vivimos en San Miguel y la desesperación por construir con los jóvenes nos la brindó José C. Paz y todos los de nuestro oficio -docentes de treinta años atrás- creíamos que podíamos hacer algo. Pisamos tierra allí y descubrimos que había jóvenes que luchaban por los otros, que los chicos están vivos, resistiendo a las injusticias, haciendo, modificando esta realidad cuyas piezas rechinan para llegar hasta donde podíamos y no terminar en la derrota. Por eso ahora que realizo un ejercicio cotidiano de supervivencia se me da por sentir que el IGP era una fiesta.
Nos pusimos la casa al hombro, buscábamos mi compañero y yo ir como dice el CHE : por la libre, nos fuimos a vivir a Necochea y también viajamos como nuestros ancestros, pero hacia adentro de nuestro país, al sur. Así nos desgarramos con la partida hasta aquel sueño dorado de tener el trabajo y la vivienda en la playa, cerca del mar. La posibilidad se cruzó más temprano que tarde, y Necochea fue nuestro París, un lugar donde queríamos estar, un trabajo prestigioso, un colegio alemán... Pero ese tiempo dejó de existir y hoy vivir, vivimos en San Miguel y la desesperación por construir con los jóvenes nos la brindó José C. Paz y todos los de nuestro oficio -docentes de treinta años atrás- creíamos que podíamos hacer algo. Pisamos tierra allí y descubrimos que había jóvenes que luchaban por los otros, que los chicos están vivos, resistiendo a las injusticias, haciendo, modificando esta realidad cuyas piezas rechinan para llegar hasta donde podíamos y no terminar en la derrota. Por eso ahora que realizo un ejercicio cotidiano de supervivencia se me da por sentir que el IGP era una fiesta.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Historias mínimas
IV
Ella escribe cartas porque descubrió que se puede escribir como se habla. Así lo hace con su lenguaje llano, sencillo, un poco arcaico quizás en las formas de encabezamiento, despedidas, tratamiento del interlocutor, sobre todo cuando son destinatarios relevantes. En la escritura se sostiene con su letra sin inclinaciones y redondeada con esmero. Le presta su voz a las voces silencidas de su congregación religiosa, anuncia y denuncia con valentía la maquinaria espantosa de dominación y exclusión de la que son objeto, grita a los cuatro vientos sin saber que el poder las volvió invisibles y también inaudibles. No da ni pide cuartel, sus cartas llenas de belleza y espanto no son la sal de la tierra, su palabra heroica como múltiples hilitos de sangre anda buscando una visión tan de lo alto que los hombres en la distorsión de la luz artificial no pueden ver. Acá la hermana no encuentra un lugar donde estar a salvo. Me golpea fuerte que la escritura sea su resistencia. Por eso hermana cuando te leo en silencio, mi silencio esperanzado está lleno de admiración.
V
mi historia desciende al bajo fondo
de una vida disuelta en el deber ser
así ando perdida sin poder volver
solo me recobro cuando me puedo leer
pero solo distingo algunas hebras,
una que otra manía,
y un montón de desamparados del mundo
que me sonríen
como mis más prehistóricos
antepasados
qué hacer con ellos
dónde meterlos
ay, vida
se te ven los hilos
al contraluz
Ella escribe cartas porque descubrió que se puede escribir como se habla. Así lo hace con su lenguaje llano, sencillo, un poco arcaico quizás en las formas de encabezamiento, despedidas, tratamiento del interlocutor, sobre todo cuando son destinatarios relevantes. En la escritura se sostiene con su letra sin inclinaciones y redondeada con esmero. Le presta su voz a las voces silencidas de su congregación religiosa, anuncia y denuncia con valentía la maquinaria espantosa de dominación y exclusión de la que son objeto, grita a los cuatro vientos sin saber que el poder las volvió invisibles y también inaudibles. No da ni pide cuartel, sus cartas llenas de belleza y espanto no son la sal de la tierra, su palabra heroica como múltiples hilitos de sangre anda buscando una visión tan de lo alto que los hombres en la distorsión de la luz artificial no pueden ver. Acá la hermana no encuentra un lugar donde estar a salvo. Me golpea fuerte que la escritura sea su resistencia. Por eso hermana cuando te leo en silencio, mi silencio esperanzado está lleno de admiración.
V
mi historia desciende al bajo fondo
de una vida disuelta en el deber ser
así ando perdida sin poder volver
solo me recobro cuando me puedo leer
pero solo distingo algunas hebras,
una que otra manía,
y un montón de desamparados del mundo
que me sonríen
como mis más prehistóricos
antepasados
qué hacer con ellos
dónde meterlos
ay, vida
se te ven los hilos
al contraluz
Historias mínimas
I Trabaja incansable cada día del mes, estuca las paredes, corta el pasto, hace las compras y cuando llega el tiempo de parar con tanto cemento, tanta pala y más pincel saca sus libros donde prepara un programa nacido de su práctica y estudio y se sigue construyendo. Quién podrá darle lo que es suyo, un silencio de fracturas parte su corazón. Habrá que hacerle un lugar a lo que su sueño vislumbra.
II
Anda donde hay espacio
perdida por el día
las tareas cotidianas ocupan sus manos
mas no su corazón
memorioso,
a veces desesperado
otras de piedra seca
ya mira el día con extrañeza
ya teme lo inesperado.
Cuando cierra sus ojos
es para latir
por su compañero.
III
Pasan los días
uno enlaza con otro
siempre a la espera
que afloje la cuerda
que no se tense aún más
y este cuerpo triste
es negro
en el blanco de la ola.
IV
Es duro sin pedir nada
regar el jardín del vecino...
Aprendo de la lluvia
da a todos por igual
puse un techo a mi casa
pero estoy empapada
de nostalgia y recuerdos.
Su corazón es viejo
como los tiempos
y cala hasta los huesos.
II
Anda donde hay espacio
perdida por el día
las tareas cotidianas ocupan sus manos
mas no su corazón
memorioso,
a veces desesperado
otras de piedra seca
ya mira el día con extrañeza
ya teme lo inesperado.
Cuando cierra sus ojos
es para latir
por su compañero.
III
Pasan los días
uno enlaza con otro
siempre a la espera
que afloje la cuerda
que no se tense aún más
y este cuerpo triste
es negro
en el blanco de la ola.
IV
Es duro sin pedir nada
regar el jardín del vecino...
Aprendo de la lluvia
da a todos por igual
puse un techo a mi casa
pero estoy empapada
de nostalgia y recuerdos.
Su corazón es viejo
como los tiempos
y cala hasta los huesos.
domingo, 31 de agosto de 2014
Malhaya mi suerte
Cae la tarde sobre mi patio de pasto crecido.
La penumbra arropa al tilo mutilado, al fresno amputado y al pino verde que no preocupaba al bueno de mi vecino.
La brisa un poco más fresca obliga a cerrar las ventanas, a correr las ya desteñidas cortinas.
El silencio se impregna con el olor inolvidable del anochecer de un día domingo.
La casa entera se agazapa para esperar el futuro.
Ay, no puedo clarinear
el mañana será para todos mejor.
La penumbra arropa al tilo mutilado, al fresno amputado y al pino verde que no preocupaba al bueno de mi vecino.
La brisa un poco más fresca obliga a cerrar las ventanas, a correr las ya desteñidas cortinas.
El silencio se impregna con el olor inolvidable del anochecer de un día domingo.
La casa entera se agazapa para esperar el futuro.
Ay, no puedo clarinear
el mañana será para todos mejor.
viernes, 15 de agosto de 2014
Otra salida
Antes de la vigilia recorrió con su compañero de mapas ilusorios los amplios, luminosos y despoblados cuartos de la casa paterna, cartografía de tan anhelada que ya era nostalgia demorada. Se detuvo en los retratos empotrados, sombras de quienes ya se fueron avisando con holgura que partirían, nadie lo hizo de improviso aunque cuando lo hicieron, en las habitaciones atronó el espanto del último día. No encontraron los familiares muebles, ni muchos roperos de este tiempo, solo en las paredes se atesoraba la vida de los habitantes antiguos, enormes vitrinas custodiaban las piezas...Salió al patio para darse de lleno con grupos de personas dispuestas como almácigos alrededor de una ollita de cobre calentada sobre un brasero semi enterrado en el suelo rectangular. Había tiempo y las palabras caían y caían casi derramadas por el frío amanecer.Despertó adivinando los pasos del cuerpo que estaba a su lado mientras escucha ese susurro diciendo hay que soltar la esperanza como una ola quemante.
jueves, 7 de agosto de 2014
Un puñado de basura
Está en un agujero y no puede salir. Solo es un puñado de basura, justo ahí donde cayó su corazón cuando lo tiró por la ventana. Me voy, chau corazón, te dejo, más no podés doler.Piso las telitas de tu alma, hoy no puedo romper tu límite, perdí,corazón asesino, quedé sin aliento y justo hoy me niego a levantar la bandera blanca.Dan ganas de patearte sin asco y mandarte a la cucha.Así se va, antes busca una cuchara para terminar de vaciar su pecho despoblado.Ya es del bando de los vencidos.
miércoles, 6 de agosto de 2014
Esta casa
Cansada y sucia por la lucha de la vida cotidiana, ésa que parece el último subsuelo del día, y con hambre,
no espera ni banquetes, ni castillos. Se acostumbra quizás a ver solo las zonas enfermas y ya no combate solo al polvo, lo hace suyo porque ella también no sabe por dónde, pero siempre entra igual que el polvo.
Quizás sea por eso su anhelo sea llegar a esta piedra y poder sentarse,
y su ruego sea no abandonarse a la dureza de esta vida.
no espera ni banquetes, ni castillos. Se acostumbra quizás a ver solo las zonas enfermas y ya no combate solo al polvo, lo hace suyo porque ella también no sabe por dónde, pero siempre entra igual que el polvo.
Quizás sea por eso su anhelo sea llegar a esta piedra y poder sentarse,
y su ruego sea no abandonarse a la dureza de esta vida.
jueves, 10 de julio de 2014
Lejano río amado
A veces, muy de vez en cuando, sueño maravillada que él planta su corazón dentro del mío y como un árbol reverdecido brilla allí. El sendero está cubierto de flores, una luce en mi cabeza y la llevo de un lugar a otro, solo por esparcir su fragancia azul en el claro espejo de la mañana. La tierra está regada de clavelinas, pero yo cuido una rosa en la vereda fina que desciende hacia el río.
A la suerte de la aguja
A hora y a deshora
no sé para qué
siempre llegando tarde
a la otra cara, el otro lado,
andando por este páramo en fuga y en caída
y este fuego que arde
solo con el aire
con el aire.
¡Ay, ser entera de este mundo,
ay, estarme amando
y basta.
no sé para qué
siempre llegando tarde
a la otra cara, el otro lado,
andando por este páramo en fuga y en caída
y este fuego que arde
solo con el aire
con el aire.
¡Ay, ser entera de este mundo,
ay, estarme amando
y basta.
sábado, 12 de abril de 2014
En salida
En la periferia de la existencia sale sin asco a buscar a los campesinos sin campos, a las mujeres sin escuela, a los derrotados sin clandestinidad, a los oprimidos sin reino. A todos, toditos, sin nadita que quitarles.
Lo impulsa la alegría libre de no robarle a los demás. En la intimidad de la salida sueña con el canto nuevo, clama por unos compañeros resucitados en el pueblo que repartan según las necesidades de cada uno y no bla, bla bla....según las variables del mercadeo, micro y macro y bla, bla bla, y poder de compra,bla bla bla.
Ay, solo falta que el hombrecito salga.
Hay que primerear
sí, sí, sí,
Che, Che, Che,
que feliz
que fui, fui, fui,
saber del aguante fraterno,
del mirar atento a los frutos celestes,
de celebrar hasta con la abuela, sin quejas ni alarmas rechinantes,
de festejar las horas del día,
de victorear que hay un solo corazón
sin prisa ni pausa en este mundo de muertos.
Y la Mujer está de pie
en el resplandor de un extraño país.
Y que se rinda tu madre
como dice el poeta.
Lo impulsa la alegría libre de no robarle a los demás. En la intimidad de la salida sueña con el canto nuevo, clama por unos compañeros resucitados en el pueblo que repartan según las necesidades de cada uno y no bla, bla bla....según las variables del mercadeo, micro y macro y bla, bla bla, y poder de compra,bla bla bla.
Ay, solo falta que el hombrecito salga.
Hay que primerear
sí, sí, sí,
Che, Che, Che,
que feliz
que fui, fui, fui,
saber del aguante fraterno,
del mirar atento a los frutos celestes,
de celebrar hasta con la abuela, sin quejas ni alarmas rechinantes,
de festejar las horas del día,
de victorear que hay un solo corazón
sin prisa ni pausa en este mundo de muertos.
Y la Mujer está de pie
en el resplandor de un extraño país.
Y que se rinda tu madre
como dice el poeta.
domingo, 30 de marzo de 2014
El tsunami
La propuesta jugada era vivir con otros la experiencia agitadora de ser atravesados por una pared de agua borrosa y no solo quedar de pie, sino poder contarlo. Atravesaron un largo pasillo engañoso, de un lado pared lisa, blanca, casi de hospital, del otro vidrio grueso, doble que daba a un agua turbia , para arriba y para abajo. Caminaron concentrados hasta un muro de cemento que oficiaba de compuerta a la masa líquida, allí esperaron la voz impersonal que les indicaría cuando sumergirse al otro lado, y esperar a que se levantara el dique. Algunos se quedaron quietos mirando sufrir innecesariamente a sus compañeros.
sábado, 22 de marzo de 2014
Casa mojada
La casa entera llovía, de las baldosas líquidas el secador no descansaba, no hallábamos forma, mi compañero y yo, de parar el agua. Adentro de los cuartos invadidos luchábamos pecho a pecho con- contra la intrusa, no podíamos estar juntas, afuera sí, hasta es para mí fuente de fecundidad y entrega. Como diría el maestro Saer, son diferentes contingencias.Ella espejaba las luces vacías, parecían de vidrio. Qué árido se me hace el día, reboto en el desierto plano...
lunes, 6 de enero de 2014
Desarmar el arbolito
Me da tristeza desarmar el arbolito, tengo que armarme de mucho coraje para podar ejecutar dicha operación. No puedo dejar de pensar en todos los manojitos de imposibles de quienes me rodean y me son conocidos...y de todo lo que traerán las aguas nuevas que empezamos a navegar. Y sí tengo miedo...
¡Ay amor cuánta zozobra me traés!... hace quince años que lo hago y no puedo sobreponerme a esta sensación de lo que todavía no pasa, de lo que no atraviesa, de lo que aún no llega. Elijo los moñitos rojos ribeteados de dorado intenso, luego las pelotitas verdes, rojas y amarillas, hay tantas cosas por soñar, mientras siento que no dejo de rodar, con sumo cuidado saco las luces que no se marchitan y mi amor tirita cuando retirando la estrella de Belén dejo el árbol desnudo de toda desnudez, vacío de todo sentido, hasta la Navidad próxima. Allí volveré a ver tu rostro todo ,en la oscuridad de la alacena esperarás mi abrazo encendido y estrecho... Dejarás de ser un mendigo desbaratado de alambre y plástico, para acompañar al
Amor que nos ha sido regalado. Así el sol de la fraternidad acompañará tanta humana precariedad. Así dispuesta para ser alistada contando con una fortaleza que no me pertenece arranco, sin que nadie me moleste... Digo muchas gracias y avanzo con los legionarios, hay que cambiar los tristes decorados y vestir todas las cosas color de primero de año. Y que la sangre corra y corra y siga corriendo este tiempo de ahora y del por venir.
¡Ay amor cuánta zozobra me traés!... hace quince años que lo hago y no puedo sobreponerme a esta sensación de lo que todavía no pasa, de lo que no atraviesa, de lo que aún no llega. Elijo los moñitos rojos ribeteados de dorado intenso, luego las pelotitas verdes, rojas y amarillas, hay tantas cosas por soñar, mientras siento que no dejo de rodar, con sumo cuidado saco las luces que no se marchitan y mi amor tirita cuando retirando la estrella de Belén dejo el árbol desnudo de toda desnudez, vacío de todo sentido, hasta la Navidad próxima. Allí volveré a ver tu rostro todo ,en la oscuridad de la alacena esperarás mi abrazo encendido y estrecho... Dejarás de ser un mendigo desbaratado de alambre y plástico, para acompañar al
Amor que nos ha sido regalado. Así el sol de la fraternidad acompañará tanta humana precariedad. Así dispuesta para ser alistada contando con una fortaleza que no me pertenece arranco, sin que nadie me moleste... Digo muchas gracias y avanzo con los legionarios, hay que cambiar los tristes decorados y vestir todas las cosas color de primero de año. Y que la sangre corra y corra y siga corriendo este tiempo de ahora y del por venir.
domingo, 10 de noviembre de 2013
El regalo
No sé si todo es dios.
No sé si algo es dios.
Pero toda palabra nombra a dios:
Roberto Juarroz
Me rondan burlones los 67 años, próximos a cumplir. Yo canté maravillas cuando estrené los 21. Durante años acaricié dulcemente ese día para salir corriendo con tanta desesperación por tanto anhelo postergado.Con amor sincero había amasado sin olvido el trabajo y la entrega por mi familia, gracias al DNU que emitió mi papá cuando por los 15 años, con valentía le avisé que estaba enamorada de Jesús y quería servirlo en la vida religiosa. El lema en casa era obedece y serás feliz. Ellos no comprendieron, tampoco lo aceptaron y mi decisión quedó arrinconada hasta que fuera mayor de edad, no te vayas, nosotros te hemos amado y ahora te vas. Y la vida siguió con sus cuatro estaciones. En la sangre tibia de la espera Él plantó todas las vides, con la alegría del esfuerzo que sería recompensado. En mi casa aguardaba junto a la tristeza callada de mamá, a mis hermanos que saltaban en sus juegos infantiles y a papá serio, dolido. Llegó el 1° de enero, me despedí de los míos y salí a toda prisa tras el novio, subí al tren y a misionar a Mendoza. Rechacé las lágrimas, atrás hermanos, atrás padre y madre, el estómago se retorcía, tragué saliva, supliqué Jesús dime la verdad...Me puse de pie y busqué a las otras hermanas que animadamente conversaban entre ellas mientras pensaba ¿la vida va a cambiar?¿Quién me envía? El cielo y la tierra cruzados hasta hoy en el centro de mi corazón.
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viernes, 1 de noviembre de 2013
Desde la cama
Este último tiempo he pasado muchas horas acostada. De espaldas, sin música, ni tele, ni radio. El cuarto da a la vereda y ahí me estaba quietecita, sin hablar, sin dormir.Solo rezaba o escuchaba las voces de la calle o el canto taladrante y abrumador de pájaros desconocidos... bocinazos intemperantes, gritos prepotentes, me golpeaban sin tregua las estentóreas propagandas políticas con su : vote la gente de ...boleta n° cada tanto volvían, no había mesa tendida, ni pavos para navidad... todos los hoteles estaban llenos, no había lugar en ninguna parte, en todos los vagones se había instalado el tiempo de la desolación, ni chillaban las muecas en los espejos. Sentíame a la intemperie sin manta ni cobija, ¡con lo bien que me vendría resfriarme!.Las sombras todopoderosas ganaban el cuarto según el remedio del sol. Empujando km a km a la otra orilla del día, recibía con ternura la llegada de la noche,
casi lista para dormir...
Comenzar cada día consistía en verificar el estado de la jaula, controlar la puerta y no desalentarse ante la cansadura que se abría como un páramo, sin árbol pa rascarse, ni agua pa solazarse. El llano tibio, liso, sin estridencias ni variaciones. La rutina no era de plastilina ni las horas tampoco, el hermano cuerpo no daba pa más. El llano no aparecía como una trampa, otro día jugaríamos, hoy no. Desoía el trajín callejero... imaginaba esas cartas que nunca me animé a mandar, hilvanaba otras historias de la época del convento y hacía los reclamos tardíos e inútiles a mis hermanas monjas o me dejaba ganar por este silencio que me llevaba a todos los sitios o a ninguna parte. Recordaba sin pisotear, amaba con memoria cada porción de ese pasado y de este siendo, sin decir nada, pero clamando sin aflojar ni permitir que me gane la indiferencia o el desánimo.
Ahora paso más tiempo levantada y me acuesto en turnos rotativos, pero con menos culpa. No sé cómo
será esta nueva etapa aun así digo sí con el corazón dispuesto, manteniéndome unida a todos esos despojados que de pie gritan que se puede hacer mejor este mundo de cielos azules y millares de golondrinas mirándonos cómo trabajamos por la unidad fraterna que todavía no encuentra su nido.
casi lista para dormir...
Comenzar cada día consistía en verificar el estado de la jaula, controlar la puerta y no desalentarse ante la cansadura que se abría como un páramo, sin árbol pa rascarse, ni agua pa solazarse. El llano tibio, liso, sin estridencias ni variaciones. La rutina no era de plastilina ni las horas tampoco, el hermano cuerpo no daba pa más. El llano no aparecía como una trampa, otro día jugaríamos, hoy no. Desoía el trajín callejero... imaginaba esas cartas que nunca me animé a mandar, hilvanaba otras historias de la época del convento y hacía los reclamos tardíos e inútiles a mis hermanas monjas o me dejaba ganar por este silencio que me llevaba a todos los sitios o a ninguna parte. Recordaba sin pisotear, amaba con memoria cada porción de ese pasado y de este siendo, sin decir nada, pero clamando sin aflojar ni permitir que me gane la indiferencia o el desánimo.
Ahora paso más tiempo levantada y me acuesto en turnos rotativos, pero con menos culpa. No sé cómo
será esta nueva etapa aun así digo sí con el corazón dispuesto, manteniéndome unida a todos esos despojados que de pie gritan que se puede hacer mejor este mundo de cielos azules y millares de golondrinas mirándonos cómo trabajamos por la unidad fraterna que todavía no encuentra su nido.
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radio quimio terapia
domingo, 22 de septiembre de 2013
Cosas dichas
Anónima historia
camino sin movimiento
fragmentos de realidad
y solo el cansancio infinito
pura fatiga sin cambios ni luchas
absorbida ignorada
pulverizada o engarzada
en márgenes difusas
otra no puedo ser
y todavía estoy bajando del cerro
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radio quimio terapia
Contra el miedo de cambiar
Contra el miedo de cambiar,
contra el miedo de ser,
vivo en una cárcel sin rejas,
donde me enfrento contra la rutina del orden
y también con las escasas energías casi ausentes,
donde es más fácil someterse
al rigor de los que están a mi lado
que combatir contra la impotencia de una derrota anticipada.
Sueño con recuperar mi lugar
éste, el lugar de todos,
con el consuelo de develar el mensaje,
éste que todavía me es esquivo,
con el día del triunfo,
que por pequeño que sea, merecerá laureles,
laureles que no coronan la frente de los patriotas,
ni la cabeza de los poetas líricos,
ni de los dioses del Olimpo.
Pero sí sirven para multiplicar el sabor
y la creciente esperanza de la sufrida olla de los hermanos rezagados.
contra el miedo de ser,
vivo en una cárcel sin rejas,
donde me enfrento contra la rutina del orden
y también con las escasas energías casi ausentes,
donde es más fácil someterse
al rigor de los que están a mi lado
que combatir contra la impotencia de una derrota anticipada.
Sueño con recuperar mi lugar
éste, el lugar de todos,
con el consuelo de develar el mensaje,
éste que todavía me es esquivo,
con el día del triunfo,
que por pequeño que sea, merecerá laureles,
laureles que no coronan la frente de los patriotas,
ni la cabeza de los poetas líricos,
ni de los dioses del Olimpo.
Pero sí sirven para multiplicar el sabor
y la creciente esperanza de la sufrida olla de los hermanos rezagados.
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