domingo, 22 de septiembre de 2013

Contra el miedo de cambiar

Contra el miedo de cambiar,
contra el miedo de ser,
vivo en una cárcel sin rejas,
donde me enfrento contra la rutina del orden
y también con las escasas energías casi ausentes,
donde es más fácil someterse
al rigor de los que están a mi lado
que combatir contra la impotencia de una derrota anticipada.
Sueño con recuperar mi lugar
éste, el lugar de todos,
con el consuelo de develar el mensaje,
éste que todavía me es esquivo,
con el día del triunfo,
que por pequeño que sea, merecerá laureles,
laureles que no coronan la frente de los patriotas,
ni la cabeza de los poetas líricos,
ni de los dioses del Olimpo.
Pero sí sirven para multiplicar el sabor
y la creciente esperanza de la sufrida olla de los hermanos rezagados.