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lunes, 6 de enero de 2014

Desarmar el arbolito

Me da tristeza desarmar el arbolito, tengo que armarme de mucho coraje para podar ejecutar dicha operación. No puedo dejar de pensar en todos los manojitos de imposibles de quienes me rodean y me son conocidos...y de todo lo que traerán las aguas nuevas que empezamos a navegar. Y sí tengo miedo...
¡Ay amor cuánta zozobra me traés!... hace quince años que lo hago y no puedo sobreponerme a esta sensación de lo que todavía no pasa, de lo que no atraviesa, de lo que aún no llega. Elijo los moñitos rojos ribeteados de dorado intenso, luego las pelotitas verdes, rojas y amarillas, hay tantas cosas por soñar, mientras siento que no dejo de rodar, con sumo cuidado saco las luces que no se marchitan y mi amor tirita cuando retirando la estrella de Belén dejo el árbol desnudo de toda desnudez, vacío de todo sentido, hasta la Navidad próxima. Allí volveré a ver tu rostro todo ,en la oscuridad de la alacena esperarás mi abrazo encendido y estrecho... Dejarás de ser un mendigo desbaratado de alambre y plástico, para acompañar al
Amor que nos ha sido regalado. Así el sol de la fraternidad acompañará tanta humana precariedad. Así dispuesta para ser alistada contando con una fortaleza que no me pertenece arranco, sin que nadie me moleste... Digo muchas gracias y avanzo con los legionarios, hay que cambiar los tristes decorados y vestir todas las cosas color de primero de año. Y que la sangre corra y corra y siga corriendo este tiempo de ahora y del por venir.

domingo, 11 de agosto de 2013

Ahora que no estoy en la escuela

"Agua que corriendo vas
Por el camino florido
Dáme razón de mi ser
Mirá que se me ha perdido."
 Copla aracuyana

Quería ser una directora... lo fui, no sé si al modo en que la escuela lo necesitaba, pero siempre desde el entramado social de las diferencias y del que no puede avanzar en José C. Paz y con el dolor cotidiano de escuchar como respuesta de mis chicos: fui al centro, a San Miguel, a mirar celulares. Y mi consabida diatriba de que San Miguel no era el centro de ningún lugar, que ellos le asignaban esa categoría porque cruzaban una avenida, un límite geográfico en definitiva; pero también sabiendo que acá estaban las luces multicolores, las mariposas de papel, ese ensordecedor ruido a fiesta, fiesta, ¡ay, qué linda que está la fiesta, mamá! Entonces haciendo mías las palabras de Drexler, me decía, las fronteras se mueven como banderas, y con ellas las personas y la mirada. Y continuaba en la resistencia, rechinando suavemente los dientes, porque el mundo tampoco lo tiene en cuenta... poco le importa.
Y también por esta cuestión de las utopías que le dicen, que se corren dos pasos adelante cuando avanzás o creés que avanzás dos pasos... y esta búsqueda constante de comprender lo hecho para validar lo dicho y salir del acá siempre lo hicimos así,  por esta comodidad que a veces nos gana , la del pensamiento lineal, digo.Cuestiones que resuenan ahora en mi memoria, ahora que no estoy en la escuela.