sábado, 22 de marzo de 2014

Casa mojada

La casa entera llovía, de las baldosas líquidas el secador no descansaba, no hallábamos forma, mi compañero y yo, de parar el agua. Adentro de los cuartos invadidos luchábamos pecho a pecho con- contra la intrusa, no podíamos estar juntas, afuera sí, hasta es para mí fuente de fecundidad y entrega. Como diría el maestro Saer, son diferentes contingencias.Ella espejaba las luces vacías, parecían de vidrio. Qué árido se me hace el día, reboto en el desierto plano...