miércoles, 12 de marzo de 2014

Aulas vacías

Daba a unas inmensas aulas limpias, pero sin bancos ni sillas, tampoco pizarrones o escritorio, solo armarios que ocupaban una pared guardando cosas olvidadas, algún buzo verde, un cuaderno de comunicados, cartuchera doble piso con Robocop luminoso, lápices despuntados, pinceles con cuatro pelos, alguna témpera ya casi seca, las emblemáticas tizas blancas y pocas de colores. Las ventanas con vidrios esmerilados, altas y a la calle, una puerta única comunicando a todas con un pasillo donde se escuchaban las voces de las porteras comentando las noticias de la tele mientras fregaban como animales. Buscaba un baño para ducharme, había varios, limpios, impecables, uno terminaba en una escalera caracol que bajaba a la entrada del colegio, ahí estaban sentadas unas madres esperando para pagar las cuotas. Prendidas a las paredes de los baños, cerca de los techos dormitaban unos animalejos peludos parecidos a las mancuspias cortazarianas... Busqué mis ropas, después de sacarme seis o siete prendas de arriba (pulóver, remera, musculosa, camiseta ...), al ir por el jabón, me topo con el representante legal vestido de pintor retirado
 que musita, no se preocupe, estoy revisando los pasamanos.