Contra el miedo de cambiar,
contra el miedo de ser,
vivo en una cárcel sin rejas,
donde me enfrento contra la rutina del orden
y también con las escasas energías casi ausentes,
donde es más fácil someterse
al rigor de los que están a mi lado
que combatir contra la impotencia de una derrota anticipada.
Sueño con recuperar mi lugar
éste, el lugar de todos,
con el consuelo de develar el mensaje,
éste que todavía me es esquivo,
con el día del triunfo,
que por pequeño que sea, merecerá laureles,
laureles que no coronan la frente de los patriotas,
ni la cabeza de los poetas líricos,
ni de los dioses del Olimpo.
Pero sí sirven para multiplicar el sabor
y la creciente esperanza de la sufrida olla de los hermanos rezagados.
domingo, 22 de septiembre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
Cuarto Mundo sin escuela
Soy del llamado Tercer Mundo, también hay un Cuarto Mundo, los bolsones de pobreza de las grandes ciudades. Somos gente de tercera, comemos menos, vemos menos, vivimos menos, también ocupamos menos espacio en los diarios, no aparecemos en la tele ni en la radio, no abarcamos casi nada...
Escuchamos ilusorias promesas que ignoran nuestra realidad
y como vivimos en una cultura donde Dios es más importante que el hermano, el funeral que el muerto y el plato de comida que la persona, acá nos estamos con esta imperiosa necesidad de transformar esta realidad.
¿Y cómo ha de ser esto, sin escuela?
Nos queda resistir a pie firme,
no sacarnos la foto de frente y de perfil,
recuperar nuestro decir,
escapar a la reducción del consumo
y trabajar para dar abrigo a tantos desnudos
a la intemperie de este mundo.
Creer en lo que hacemos,
no dejar caer a los demás,
estar convencidos de que hay que andar
y calmar esta sed de amor
que nunca es suficiente.
Escuchamos ilusorias promesas que ignoran nuestra realidad
y como vivimos en una cultura donde Dios es más importante que el hermano, el funeral que el muerto y el plato de comida que la persona, acá nos estamos con esta imperiosa necesidad de transformar esta realidad.
¿Y cómo ha de ser esto, sin escuela?
Nos queda resistir a pie firme,
no sacarnos la foto de frente y de perfil,
recuperar nuestro decir,
escapar a la reducción del consumo
y trabajar para dar abrigo a tantos desnudos
a la intemperie de este mundo.
Creer en lo que hacemos,
no dejar caer a los demás,
estar convencidos de que hay que andar
y calmar esta sed de amor
que nunca es suficiente.
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viernes, 13 de septiembre de 2013
Turno tarde
Los chicos llegaban a las apuradas, con la mañana puesta al hombro, un par de gritos a deshora, algún trabajito tempranero, arrastrando al hermanito que quería jugo y el estómago semivacío porque la mañana era corta para hacer lo necesario y siempre aparecía algo mejor que llegar a tiempo a la escuela. A medio desensillar daban el presente cálido y ruidoso, se demoraban en sus entretenidas conversaciones hasta que asomaba con paso cansino el profesor. Desaparecían las paredes del aula y comenzaban a trabajar, a veces bellos como el día, otras malos como el tiempo, pero siempre como buscando en la oscuridad, ¡tanta vida secreta a la que no podía llegar!...Estaba ahí, disponible, a la espera, solo para tender una mano a tanto olvido, negación y quizás desamor. Necesitábamos un amor nuevo, íntegro para vencer tanta postergación, un amor tembloroso para estrenar en el patio inundado de luz verdadera. Ellos caminaban atravesados por la claridad sin envejecer, por el espacio escolar sin límites ni bordes
Preparar un acto escolar tomaba la forma de una pregunta. Arrojaban sus ideas, le ponían su cuerpo a las circunstancias, hacían que sus palabras le entraran al otro generando una respuesta y ni qué decir cuando nuestra profesorita de primerito preparaba a su curso para bailar una danza nativa para el día de la tradición. Ellos al igual que los chicos de la mañana vivían en ese intercambio, potenciaban ese tráfico constante de afectos, broncas, noticias, pareceres, rumores, lo que traía la marea de la escuela y sus alrededores. Abonaban ese espacio común del encuentro.Yen esa matriz fundante del dar y recibir nos percibíamos como otros.Y ese lugar se transformaba en nuestra casa.Y¡ay, mamá, qué feliz que soy!
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Vivía en mis bolsillos flacos, en mis libros amados
De parada en parada
de día en día
de año en año
testigo es de mi época de estudiante.
De médano en médano
de tardes soleadas a noches agobiantes
del traqueteo monocorde a la cena apurada
de la noche siempre corta a la orilla esperada del otro día.
A lo lejos ya el ómnibus aparece y ya solo queda
sacar otro boleto fresco como el viento
y sentarme con los ojos entreabiertos
y abrir otra puerta
la del libro que aúlla, grita y a veces espanta...
de día en día
de año en año
testigo es de mi época de estudiante.
De médano en médano
de tardes soleadas a noches agobiantes
del traqueteo monocorde a la cena apurada
de la noche siempre corta a la orilla esperada del otro día.
A lo lejos ya el ómnibus aparece y ya solo queda
sacar otro boleto fresco como el viento
y sentarme con los ojos entreabiertos
y abrir otra puerta
la del libro que aúlla, grita y a veces espanta...
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martes, 10 de septiembre de 2013
11 de septiembre ¡Ay mis colegas!
He sido con ellos, me he ido metamorfoseando en quien soy, día a día, en el cuerpo a cuerpo, a través de todos estos años, veinticinco para ser precisa. Ellos me han acontecido uno a uno, algunos, lisa, mansamente; otros deslenguados, sin manchas ni sombras, pocos me han dejado sus arrugas, su hondo corazón que sangra, su mirada sin sueños ni utopías, en ciertos ojos oceánicos naufragué sin futuro.
Los incorporé a mi mundo, junto con mis alumnos, secundando al mundo con nuestro mensaje de esperanza, ampliando, transformando y combatiendo por sostener la diferencia entre los jóvenes y nosotros, los que llegamos antes. Por eso las huellas abiertas, las marcas antiguas, las presencias abiertas, los puentes alfombrados entre vereda y vereda.
Más de una vez elegí el silencio antes que la palabra, despojada y en riesgo, sin armadura, para mí condición esencial del caminar junto al otro.
Ha sido constante esta tarea de volver la jaula, pájaro.
Y el anhelo permanente , ay, de no ser Dios y cuidarlos.
Hasta que no estuvieron más a mi lado no había descubierto cuanto habían tallado en mí. Soy a partir de ellos. ¡Qué gente es ésa, que tiene tantas agallas como para contar hasta veinticinco!
Los incorporé a mi mundo, junto con mis alumnos, secundando al mundo con nuestro mensaje de esperanza, ampliando, transformando y combatiendo por sostener la diferencia entre los jóvenes y nosotros, los que llegamos antes. Por eso las huellas abiertas, las marcas antiguas, las presencias abiertas, los puentes alfombrados entre vereda y vereda.
Más de una vez elegí el silencio antes que la palabra, despojada y en riesgo, sin armadura, para mí condición esencial del caminar junto al otro.
Ha sido constante esta tarea de volver la jaula, pájaro.
Y el anhelo permanente , ay, de no ser Dios y cuidarlos.
Hasta que no estuvieron más a mi lado no había descubierto cuanto habían tallado en mí. Soy a partir de ellos. ¡Qué gente es ésa, que tiene tantas agallas como para contar hasta veinticinco!
sábado, 31 de agosto de 2013
Palabras de colores
Para todos los hombres y mujeres situados fuera del poder exacto, ese que da el conocimiento.Este es un texto ajeno a toda relación de falsedad o de verdad.¿Podré producir un texto neutro?hagan sus apuestas, señores.
¿cómo hubiéramos podido enterarnos de los flujos y reflujos de los grandes problemas sin el aporte fundamental de los cuentos para niños?Tengo para mí que ahí está la respuesta, ya que el lenguaje de la razón es limitado y abstracto.Como siempre estoy constituyéndome, amo los gerundios desgarrándome en esta incompletud diferente y común a la vez. Los gerundios son presente en movimiento y son ayer, casi historia.Es en el páramo, donde no hay nada, no hay agua, donde la vida es seca. Allí en ese espacio percibo el tamaño de lo que soy y vienen en mi socorro las viejas y dulces palabras, ésas que trajeron los voraces conquistadores.Busco reducir el cupo de los disconformes, solo por el placer de luchar contra las resistencias.Evito las agresiones porque son la ruta segura a una exclusión anunciada, si ustedes me dejan afuera, me tomo revancha... ¡si sabrá de la construcción de nichos este sapo!
¿cómo hubiéramos podido enterarnos de los flujos y reflujos de los grandes problemas sin el aporte fundamental de los cuentos para niños?Tengo para mí que ahí está la respuesta, ya que el lenguaje de la razón es limitado y abstracto.Como siempre estoy constituyéndome, amo los gerundios desgarrándome en esta incompletud diferente y común a la vez. Los gerundios son presente en movimiento y son ayer, casi historia.Es en el páramo, donde no hay nada, no hay agua, donde la vida es seca. Allí en ese espacio percibo el tamaño de lo que soy y vienen en mi socorro las viejas y dulces palabras, ésas que trajeron los voraces conquistadores.Busco reducir el cupo de los disconformes, solo por el placer de luchar contra las resistencias.Evito las agresiones porque son la ruta segura a una exclusión anunciada, si ustedes me dejan afuera, me tomo revancha... ¡si sabrá de la construcción de nichos este sapo!
La fragmentación que supimos conseguir
En la cartografía escolar aparecen diferentes mundos marcados con distintas fronteras, puentes, redes y un sin fin de perspectivas múltiples y a veces agobiantes.
Algunos argumentos nos dicen que la globalización es sinónimo de progreso
de la humanidad, en una carrera sin límites entre la información, la
tecnología, la cultura sin frontera y el fin de las ideologías. En esta
perspectiva del consumo, la red virtual sólo puede traer felicidad y beneficio
quienes pueden comprar.
La realidad demuestra que la globalización de los mercados financieros,
unida al progreso de las TICs, asegura una movilidad indiscutible: la del
capital. América Latina sufre relegada a un papel donde sólo llega el
asistencialismo, cuando llega, Y el costo de la vida sube y sube el valor de la
vida baja y baja.
Este orden económico se sostiene en el cemento sobre el cual se asienta
toda sociedad: el desempleo estructural. Así se precarizan las relaciones del
empleo formal y enormes colectivos sociales son considerados “pobres”.
“marginados” y “excluidos”. Se han roto los lazos sociales y se da espacio a la
multiplicación de actitudes individualistas asociados a la aparición de una especie
de “darwinismo moral” haciendo culto del triunfados de la lucha de todos contra
todos y de la ausencia de valores como norma de comportamiento humano.
Las dos últimas décadas del siglo XX significaron una ruptura con el
pasado y una ruptura de vínculos entre generaciones. Se propone una forma de
existencia de simples huéspedes en éste nuestro planeta, no de actores
comprometidos con su tiempo y lugar natal.
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