lunes, 1 de diciembre de 2014

Veinte años

XIII
El tiempo ha volado lejos del día de tu muerte, en este primero de diciembre de 2014. Lector de siempre, elevabas lo bajo. Donde estabas partías el aire. Tu presencia hacía que nada falte, cuando te fuiste hasta a mamá arrastraste. Trabajabas para mantener las cosas completas. Vivías frente al viento norte, la precordillera guardada por el zonda, el río enturbiado por contrabandistas. En el patio de la casa familiar hasta la sombra de los paraísos te extrañan leyendo: La Nación. Ahí somos sacudidos cada vez que palpamos tu vacío. La galería más que nunca echada a tu lado proyecta una luz desvalida. No estás olvidado, en nuestras cobijas te abrigás, resguardándonos protector. Cerca tuyo nada ocurrirá aunque el viento sea fuerte. Cómo convertir el polvo en aliento y que brille con sangre en el corazón... En la memoria repica tu: su cinto no tiene plata, ni pa pagarme mis recuerdos... no venga a tasarme el campo con ojos de forastero...

domingo, 30 de noviembre de 2014

Fin de semana largo

XII
Siempre moviendo hacia la ternura, tu ser diminuto que no quería saber nada con internet, solo añora la radio y el repasador, mientras siento en mis espaldas el castigo con el diario doblado. Había que corregir la desobediencia altanera, el no haber aprendido a cerrar la boca a tiempo, el pretender la posesión de la razón infantil... hay que domesticar a la insurrecta, formamos un arco entre las dos orillas, mi corazón te musita al oído, ya cósmico, no hay afuera del amor, ya lo sabés, ¿no?

viernes, 14 de noviembre de 2014

Ya no estoy tan triste

XI
En mi cartografía actual, se acentúa mi predilección por los márgenes y el canon de lo que venía haciendo se desmorona con los días presentes. Me declaro íntima e impostergable insurrecta, oscura y humilde en el suburbio de mi existencia, acá ya no uso todas las palabras del diccionario, con la sangre en el ojo, ya casi periférica hasta de mi propio cuerpo no sé lo que hay que hacer. Los días se tornan precarios mientras miro las nuevas olas. Yo ya soy parte del mar. Al borde del apagón necesito un himno de apertura que huela a tilo florecido.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Las voces


X
Animales disfrazados de hombres pasan por la vereda mientras aturde el zorzalito en en el tilo reverdecido en respuesta al sonido penetrante y odioso de la cortadora de césped que destroza el silencio de la casa entera. Es el momento que aparecen ellas: voces verticales, voces horizontales y por qué no, voces diagonales. Será por eso que cada dos por tres se pilla pensando habría que buscar otra forma, que cuándo abandonaría el doble cuaderno, el oficial y el otro, que había acabado el tiempo de pelear para leer ciertas cosas... pero la micro , ahora es con su propio cuerpo la cosa, resistencia continúa. Acaba por soltarse del canto del pájaro  penetrante y agudo, del hombre que cortaba el pasto, se acurruca en su corazón y acompaña la partida de Rita. Qué triste esta todo cuando todo esta de luto.

La herida

IX
¿Por qué una guitarra iluminada por muchos colores, una gastadísima campera raída de invierno, un ronroco oliendo a una amapola a la siesta y unas patas de rana mitad grises, mitad celestaes ocupan el pecho entero? La ausencia de su guitarra pintada con sus Cristos de carne y hueso es su vacío total. Acerca su plato al de ella, coloca su mano huesuda sobre el niño por llegar en su vientre que crece y crece sin descanso, dicen que ya se fue... y cuando parten cerramos la puerta mi compañero y yo. Entonces empezamos a remeterle la ropa en su lecho al caer la noche.

lunes, 20 de octubre de 2014

Todas las escuelas, la escuela

VIII
Cada amanecer siento venir los pedazos de mosaico que me tira el último sueño. Con la distancia la escuela se decanta y la última imagen es la de acomodar la frazada en los pies y en las esquinas del colchón para que no se destape quien está descansando o dormido, así con innumerables camas de plaza y media en espacios embaldosados y con muy buena ventilación, entonces me doy cuenta, ya despierta de que la escuela que yo viví vino después y que es ésta de dar y recibir las cosas así natural y que no me dio otra cosa que la vida entera y este borde de no querer medir a todos con la misma vara  pero tampoco abrir la puerta de par en par a las necesidades individuales. Mi cuerpo más alto y más sano que ahora, no arrulla mi temblor estremecido.

sábado, 4 de octubre de 2014

Nunca estamos solos

VII
Este mes viene fuerte, andábamos buscando una zona de inmunidad, un lugar donde se esté a salvo... Hoy es viento de lluvia, de cielo encapotado y miles de hombres y mujeres que caminan hacia la casa de la Madre, allá en Luján. A ella los jóvenes le cantan con sus gargantas de leones, yo apenas deletreo con estas palabras que a veces mataría, pero me quedo justo en el borde, ahí al filo del silencio y no me arrojo. Las cosas que fueron nuestras ahora pertenecen al reino de lo perdido, no lo podemos reconstruir pero sabemos que sabemos que estuvieron ahí, solo que ahora no lo podemos ver. Cada uno de nosotros está lleno de hombres y mujeres idos, de otras respiraciones pretéritas que dicen, quizás por eso siento que hay vestigios de una voz que no es la mía.