sábado, 12 de abril de 2014

Pido perdón

Pido perdón
por no haber visto que vivías tu vida
como niebla fina, casi azul celeste
como el sueño nublado de un fantasma inasible
como una idea azotada por todas las furias
y desnuda de todo abrazo posible.
Pido perdón
por no comprender que sentías tu sola existencia
para los demás, no para
-aunque lo desearas con desesperación -mí, no para vos.
Pido perdón
por no conocer a tiempo
 tus serios empeños por morir.
Pido perdón
por dejarte salir con la tuya
sin ni siquiera volver a avisarme.
Pido perdón por no leer tu tiempo de agonía en que me decías.
Ahora lloro.
Te veo blanca, iluminada
y allí de seguro, en una niebla negra
buscando nuestro compartido jardín,
trocado en sueño querido y más anhelado.
Pajareará tu alma con la mía
y así será nuestro tiempo frutal.
Ay, se me ha muerto Alicia,
distraída, parecía en otra cosa,
 con su lengua- pretextos de conversaciones-
descreía del contrato social proclamado.
Mujer de pie, impúdica, no pudo o no quiso
lidiar con las atrocidades de aquí.
Se ha ido mi hermanita,
hoy me visto de ella, sin vergüenzas ni mentiras.
No estaba nunca
donde debía estar...
grandísima mujereada le jugó la vida.
Ya no hablamos ni por dentro ni por fuera
ahicito nos encontraremos
respirando aire puro con nuestros pulmones
calcinados de tantos silencios.