sábado, 9 de agosto de 2014

Mutación cromosómica

Llegaron al consultorio media hora antes del turno para registrarse.La la atención venía demorada como la mayoría de las tardes anteriores de los meses de los dos años que participaban de esta ceremonia. Los rostros algunos conocidos, el infaltable pañuelo, gorra, gorrito, turbante más o menos colorido, la bolsa azul intenso del laboratorio de rigor, el bastón, la silla de ruedas o el brazo del compañero, los estudios indicados y la mirada cómplice en los rostros.Comenzaba el disciplinamiento con el que eran recibidos, el aprendizaje de ser pacientes, tarea mucho antes iniciada y trabajosamente asumida; y a veces penosamente transitada. Reconocieron, como desde hacía tiempo también a un colega de trabajo,hoy desentendido casi desconocido. Ella asombrada cuando su nombre apareció en pantalla debajo del de Rubén, le dijo para sus adentros, vos y yo tenemos el mismo tipo de cáncer, por vos conocí a mi amor, qué rara suena la musiquita, ¿no?