No se acaba el mundo
cuando el amor se termina
pero para vos...
Aurora te llamabas y sí estabas despierta antes del alba, bordabas con luz de luna y aguja de filosa punta; también eras enfermera a domicilio, pulcra y diligente, todos los vecinos te requerían, un bálsamo para los enfermos sudorosos en las pegajosas sábanas chaqueñas. Terminaste casada con un viudo alemán que te sobrevivió aunque mayor que vos, locamente enamorado, mi paloma, te decía. Para mantener la tradición no te fuiste en buenos términos, don Enrique no contaba con el aprecio de los abuelos. Papá por varón zafó, yo como vos. Ay, negra mía,cuánto trabajo para después partir. Hace rato que no te sueño, en esta mañana gris de lluvia de mayo, un bolero romanticón- como te gustaban a vos-te instaló en mi corazón- y no me alcanza el aire que agitan todos los jugadores de fútbol sacudiendo sus camisetas...para auxiliar a su compañero caído en el césped de la cancha, de repente.
martes, 26 de mayo de 2015
viernes, 22 de mayo de 2015
Al rescoldo
No me puedo sacudir del corazón las cenizas de la enfermedad. Todavía con las guirnaldas de papel de la última quimio, las placas de pulmón, la tomografía de contraste del marzo fragoroso. Viví a puertas cerradas y no sabía que los demonios estaban adentro. Todavía añoro la vida del antes de la enfermedad, inclusive sus defectos. Hoy me puede la nostalgia.
miércoles, 22 de abril de 2015
Lluvia de estrellas
desenvuelvo despacio en mi corazón tu viaje de ese día,
despertaste temprano en el cuarto matrimonial con ventana a la calle en la penumbra de un cielo sin nubes de abril, casi primaveral
en la cocina que da al amplio patio el sauce amanecido
contemplas
cómo campea el límite de tu modesta vivienda
con los fondos de tus pudientes vecinos
mateaste con tu compañero de vida
ajena al por venir siniestro
hacía fresco
con una despedida fuerte y cariñosa partiste a tus obligaciones cotidianas
sin ningún anuncio, este 21 de abril de 1976,
almuerzo frugal de los dos
en la mesa de madera soleada de migas
dos compañeros venían a estudiar...
a las tres de la tarde, la hora de todas las horas, casi calurosa
te arrancaron junto con tu esposo y los dos compañeros de los pelos gritando por tu abuela un grupo comando.
Desapareció de un hachazo la posibilidad de ser vos
sin amor no hay futuro.
domingo, 19 de abril de 2015
Para Elena
Fuiste a marginalia libertad subida a los mástiles a buscar
tiempos de persecución fueron los de tu lucha
torturados, enterrados vivos, arrojados a las fieras
tu solidaridad era para los pobres y destituidos, los prisioneros, los niños y sus madre..
por eso digo,
arriba la aparecida y la desaparecida
la que arriesga el pellejo
y la que apuntan con fusiles
y las mujeres sencillas del campo y la ciudad
y las que no dejan apagar el fuego
y las que amanecen despiertas
ayudáme a encontrar lo que estoy buscando
qué pedazo del madero me traés..
tiempos de persecución fueron los de tu lucha
torturados, enterrados vivos, arrojados a las fieras
tu solidaridad era para los pobres y destituidos, los prisioneros, los niños y sus madre..
por eso digo,
arriba la aparecida y la desaparecida
la que arriesga el pellejo
y la que apuntan con fusiles
y las mujeres sencillas del campo y la ciudad
y las que no dejan apagar el fuego
y las que amanecen despiertas
ayudáme a encontrar lo que estoy buscando
qué pedazo del madero me traés..
viernes, 17 de abril de 2015
Rumbo a lo desconocido
Durante aquella jornada de perfeccionamiento docente- antes había entregado mandalas a varios alumnos a modo de saludo final, fraternos papeles, dibujos para entretener el corazón y no romperse en el adiós-en la que se presentaron a las nuevas autoridades-se había enterado de la decisión la tarde avinagrada de la víspera, con el aviso de que no podría intervenir más en el nivel secundario que había fundado-
por la Representación Legal del instituto, en el intervalo salió a la mañana helada de un 14 de julio. Había tomado la resolución de autoexiliarse y de seguir soñando con dormir en cama con sábanas y de ser gente, mientras se decía necesito a mi compañero que sienta sobre todo lo que yo siento.
por la Representación Legal del instituto, en el intervalo salió a la mañana helada de un 14 de julio. Había tomado la resolución de autoexiliarse y de seguir soñando con dormir en cama con sábanas y de ser gente, mientras se decía necesito a mi compañero que sienta sobre todo lo que yo siento.
domingo, 12 de abril de 2015
Queridas
Sí, te sacaron pero aún estás aquí. Poco entre nosotros, pero no nos abandonaste. No sabía de vos en particular -de los otros tenía la referencia- hasta que viniste a mí o yo me mudé para acá. Los vecinos que siempre algo saben o vieron o creen haber escuchado murmuraban de tu caso, en esta dirección en la que vivimos ahora. Como todos los martes desde hace un año, a las tres de la tarde nos reunimos a rezar la coronilla de la divina Misericordia, que justo cayó 24 de marzo en este 2015-qué fecha de pañuelos que no envejecen- al comenzar no más... su voz cascada musita la alumna desaparecida anda por la capilla y en la galería del primer piso, enciendo la luz y alguien viene detrás y siempre la apaga...
Quiero un corazón que quiera lo que yo quiero
Elena significa luz, sol , amanecer, antorcha brillante y reluciente, lo sabías, conozco de la escuela, del barrio La Manuelita donde daba catequesis a los quince años, hoy sesenta y ocho, tengo vela en este entierro, somos egresadas del mismo colegio de San Miguel - La Compasión-`vivo en el mismo lugar de donde te arrancaron, converso con tus vecinos que no olvidan tus gritos desgarrados cuando de los pelos te arrancaron de acá clamando por tu abuela, tanto que con una gruesa cinta te silenciaron un 21 de abril, a las tres de la tarde de 1976, sé que estás ardiendo en otro lugar, que sabés cosas que nadie sabe, que con las alas estiradas estás plantando la vida, allí donde haya que rescatar la lucha de las víctimas contra los victimarios, de los débiles contra los poderosos, de los pobres contra los ricos. Las dos sabemos que no hay afuera del amor.
jueves, 19 de marzo de 2015
Locas mujeres ciertas
I
Un aire me traspasa
dos armarios de madera en el suelo
y la voz de mi padre diciendo, colocála una arriba y otra abajo- sus hermanas, la mayor que eligió amar al hombre equivocado valiéndole el exilio familiar y la otra que casó con el varòn aceptado- con la cabeza de costado...
para que puedan conversar...en la noche vaga de un Dio sin tiempo.
Ahí se quedarán
mientras llega el día
con su fusil al hombro...
Y el mar se tiñe rojo.
II
Qué cosa es ser militante,
guerrillera de la vida,
montonera, montonera
pasaba el tiempo
y la carga en mis entrañas resonaba
resonaba la misma palabra,
terrorista terrorista
y yo no sabía qué era ser subversiva,
no sabía
lucho por la familia humana
con una vela encendida
donde comienza el diafragma
por salir de la cama
ay que te quemo
ay que me quemas
ay que no canto más
ay te juro
que no bailo más
Un aire me traspasa
dos armarios de madera en el suelo
y la voz de mi padre diciendo, colocála una arriba y otra abajo- sus hermanas, la mayor que eligió amar al hombre equivocado valiéndole el exilio familiar y la otra que casó con el varòn aceptado- con la cabeza de costado...
para que puedan conversar...en la noche vaga de un Dio sin tiempo.
Ahí se quedarán
mientras llega el día
con su fusil al hombro...
Y el mar se tiñe rojo.
II
Qué cosa es ser militante,
guerrillera de la vida,
montonera, montonera
pasaba el tiempo
y la carga en mis entrañas resonaba
resonaba la misma palabra,
terrorista terrorista
y yo no sabía qué era ser subversiva,
no sabía
lucho por la familia humana
con una vela encendida
donde comienza el diafragma
por salir de la cama
ay que te quemo
ay que me quemas
ay que no canto más
ay te juro
que no bailo más
No está solo
El tilo sestea
mientras lo recorre un aire caliente
vacío de pájaros
murmura que está solo
un profundo abismo
se tiende entre los dos
mientras lo recorre un aire caliente
vacío de pájaros
murmura que está solo
un profundo abismo
se tiende entre los dos
lunes, 8 de diciembre de 2014
lLa casa es mamá
XIV
Amalia lavaba y planchaba pañales todo el día. Para papá tu voz sonaba remota, casi inaudible, se derretía todo el tiempo. Desde mi maternidad añosa te comprendí con las entretelas de mi corazón y me dolieron hasta los tuétanos de mis fatigados huesos. Como contrapartida gustabas de los dulces, hermosa mujer, de la risa franca y sobre todo de conversar sin prisa ni pausa, niñica mía, criada por tus abuelos andaluces, compañía, sí, pero lejos de tu madre y de tus hermanos tan extrañados y esa nostalgia de la casa paterna que jamás te abandonó. Te acordás de esa noche que hablamos por teléfono hora tras hora, papá estaba en el sanatorio y cuando quedaste sin él nos acostábamos en las siestas calurosas, una tendida al lado de la otra solo para hablar y más hablar. Buscabas la alegría con coraje solo para vencer al miedo de estar sola, aunque nunca tomaste el control de la vida te fuiste cuando quisiste irte, como un pañuelo que se deshila... y no es poco para alguien sensible y vulnerable, casi sin piel.
Amalia lavaba y planchaba pañales todo el día. Para papá tu voz sonaba remota, casi inaudible, se derretía todo el tiempo. Desde mi maternidad añosa te comprendí con las entretelas de mi corazón y me dolieron hasta los tuétanos de mis fatigados huesos. Como contrapartida gustabas de los dulces, hermosa mujer, de la risa franca y sobre todo de conversar sin prisa ni pausa, niñica mía, criada por tus abuelos andaluces, compañía, sí, pero lejos de tu madre y de tus hermanos tan extrañados y esa nostalgia de la casa paterna que jamás te abandonó. Te acordás de esa noche que hablamos por teléfono hora tras hora, papá estaba en el sanatorio y cuando quedaste sin él nos acostábamos en las siestas calurosas, una tendida al lado de la otra solo para hablar y más hablar. Buscabas la alegría con coraje solo para vencer al miedo de estar sola, aunque nunca tomaste el control de la vida te fuiste cuando quisiste irte, como un pañuelo que se deshila... y no es poco para alguien sensible y vulnerable, casi sin piel.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Veinte años
XIII
El tiempo ha volado lejos del día de tu muerte, en este primero de diciembre de 2014. Lector de siempre, elevabas lo bajo. Donde estabas partías el aire. Tu presencia hacía que nada falte, cuando te fuiste hasta a mamá arrastraste. Trabajabas para mantener las cosas completas. Vivías frente al viento norte, la precordillera guardada por el zonda, el río enturbiado por contrabandistas. En el patio de la casa familiar hasta la sombra de los paraísos te extrañan leyendo: La Nación. Ahí somos sacudidos cada vez que palpamos tu vacío. La galería más que nunca echada a tu lado proyecta una luz desvalida. No estás olvidado, en nuestras cobijas te abrigás, resguardándonos protector. Cerca tuyo nada ocurrirá aunque el viento sea fuerte. Cómo convertir el polvo en aliento y que brille con sangre en el corazón... En la memoria repica tu: su cinto no tiene plata, ni pa pagarme mis recuerdos... no venga a tasarme el campo con ojos de forastero...
El tiempo ha volado lejos del día de tu muerte, en este primero de diciembre de 2014. Lector de siempre, elevabas lo bajo. Donde estabas partías el aire. Tu presencia hacía que nada falte, cuando te fuiste hasta a mamá arrastraste. Trabajabas para mantener las cosas completas. Vivías frente al viento norte, la precordillera guardada por el zonda, el río enturbiado por contrabandistas. En el patio de la casa familiar hasta la sombra de los paraísos te extrañan leyendo: La Nación. Ahí somos sacudidos cada vez que palpamos tu vacío. La galería más que nunca echada a tu lado proyecta una luz desvalida. No estás olvidado, en nuestras cobijas te abrigás, resguardándonos protector. Cerca tuyo nada ocurrirá aunque el viento sea fuerte. Cómo convertir el polvo en aliento y que brille con sangre en el corazón... En la memoria repica tu: su cinto no tiene plata, ni pa pagarme mis recuerdos... no venga a tasarme el campo con ojos de forastero...
domingo, 30 de noviembre de 2014
Fin de semana largo
XII
Siempre moviendo hacia la ternura, tu ser diminuto que no quería saber nada con internet, solo añora la radio y el repasador, mientras siento en mis espaldas el castigo con el diario doblado. Había que corregir la desobediencia altanera, el no haber aprendido a cerrar la boca a tiempo, el pretender la posesión de la razón infantil... hay que domesticar a la insurrecta, formamos un arco entre las dos orillas, mi corazón te musita al oído, ya cósmico, no hay afuera del amor, ya lo sabés, ¿no?
Siempre moviendo hacia la ternura, tu ser diminuto que no quería saber nada con internet, solo añora la radio y el repasador, mientras siento en mis espaldas el castigo con el diario doblado. Había que corregir la desobediencia altanera, el no haber aprendido a cerrar la boca a tiempo, el pretender la posesión de la razón infantil... hay que domesticar a la insurrecta, formamos un arco entre las dos orillas, mi corazón te musita al oído, ya cósmico, no hay afuera del amor, ya lo sabés, ¿no?
viernes, 14 de noviembre de 2014
Ya no estoy tan triste
XI
En mi cartografía actual, se acentúa mi predilección por los márgenes y el canon de lo que venía haciendo se desmorona con los días presentes. Me declaro íntima e impostergable insurrecta, oscura y humilde en el suburbio de mi existencia, acá ya no uso todas las palabras del diccionario, con la sangre en el ojo, ya casi periférica hasta de mi propio cuerpo no sé lo que hay que hacer. Los días se tornan precarios mientras miro las nuevas olas. Yo ya soy parte del mar. Al borde del apagón necesito un himno de apertura que huela a tilo florecido.
En mi cartografía actual, se acentúa mi predilección por los márgenes y el canon de lo que venía haciendo se desmorona con los días presentes. Me declaro íntima e impostergable insurrecta, oscura y humilde en el suburbio de mi existencia, acá ya no uso todas las palabras del diccionario, con la sangre en el ojo, ya casi periférica hasta de mi propio cuerpo no sé lo que hay que hacer. Los días se tornan precarios mientras miro las nuevas olas. Yo ya soy parte del mar. Al borde del apagón necesito un himno de apertura que huela a tilo florecido.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Las voces
X
Animales disfrazados de hombres pasan por la vereda mientras aturde el zorzalito en en el tilo reverdecido en respuesta al sonido penetrante y odioso de la cortadora de césped que destroza el silencio de la casa entera. Es el momento que aparecen ellas: voces verticales, voces horizontales y por qué no, voces diagonales. Será por eso que cada dos por tres se pilla pensando habría que buscar otra forma, que cuándo abandonaría el doble cuaderno, el oficial y el otro, que había acabado el tiempo de pelear para leer ciertas cosas... pero la micro , ahora es con su propio cuerpo la cosa, resistencia continúa. Acaba por soltarse del canto del pájaro penetrante y agudo, del hombre que cortaba el pasto, se acurruca en su corazón y acompaña la partida de Rita. Qué triste esta todo cuando todo esta de luto.
La herida
IX
¿Por qué una guitarra iluminada por muchos colores, una gastadísima campera raída de invierno, un ronroco oliendo a una amapola a la siesta y unas patas de rana mitad grises, mitad celestaes ocupan el pecho entero? La ausencia de su guitarra pintada con sus Cristos de carne y hueso es su vacío total. Acerca su plato al de ella, coloca su mano huesuda sobre el niño por llegar en su vientre que crece y crece sin descanso, dicen que ya se fue... y cuando parten cerramos la puerta mi compañero y yo. Entonces empezamos a remeterle la ropa en su lecho al caer la noche.
¿Por qué una guitarra iluminada por muchos colores, una gastadísima campera raída de invierno, un ronroco oliendo a una amapola a la siesta y unas patas de rana mitad grises, mitad celestaes ocupan el pecho entero? La ausencia de su guitarra pintada con sus Cristos de carne y hueso es su vacío total. Acerca su plato al de ella, coloca su mano huesuda sobre el niño por llegar en su vientre que crece y crece sin descanso, dicen que ya se fue... y cuando parten cerramos la puerta mi compañero y yo. Entonces empezamos a remeterle la ropa en su lecho al caer la noche.
lunes, 20 de octubre de 2014
Todas las escuelas, la escuela
VIII
Cada amanecer siento venir los pedazos de mosaico que me tira el último sueño. Con la distancia la escuela se decanta y la última imagen es la de acomodar la frazada en los pies y en las esquinas del colchón para que no se destape quien está descansando o dormido, así con innumerables camas de plaza y media en espacios embaldosados y con muy buena ventilación, entonces me doy cuenta, ya despierta de que la escuela que yo viví vino después y que es ésta de dar y recibir las cosas así natural y que no me dio otra cosa que la vida entera y este borde de no querer medir a todos con la misma vara pero tampoco abrir la puerta de par en par a las necesidades individuales. Mi cuerpo más alto y más sano que ahora, no arrulla mi temblor estremecido.
Cada amanecer siento venir los pedazos de mosaico que me tira el último sueño. Con la distancia la escuela se decanta y la última imagen es la de acomodar la frazada en los pies y en las esquinas del colchón para que no se destape quien está descansando o dormido, así con innumerables camas de plaza y media en espacios embaldosados y con muy buena ventilación, entonces me doy cuenta, ya despierta de que la escuela que yo viví vino después y que es ésta de dar y recibir las cosas así natural y que no me dio otra cosa que la vida entera y este borde de no querer medir a todos con la misma vara pero tampoco abrir la puerta de par en par a las necesidades individuales. Mi cuerpo más alto y más sano que ahora, no arrulla mi temblor estremecido.
sábado, 4 de octubre de 2014
Nunca estamos solos
VII
Este mes viene fuerte, andábamos buscando una zona de inmunidad, un lugar donde se esté a salvo... Hoy es viento de lluvia, de cielo encapotado y miles de hombres y mujeres que caminan hacia la casa de la Madre, allá en Luján. A ella los jóvenes le cantan con sus gargantas de leones, yo apenas deletreo con estas palabras que a veces mataría, pero me quedo justo en el borde, ahí al filo del silencio y no me arrojo. Las cosas que fueron nuestras ahora pertenecen al reino de lo perdido, no lo podemos reconstruir pero sabemos que sabemos que estuvieron ahí, solo que ahora no lo podemos ver. Cada uno de nosotros está lleno de hombres y mujeres idos, de otras respiraciones pretéritas que dicen, quizás por eso siento que hay vestigios de una voz que no es la mía.
Este mes viene fuerte, andábamos buscando una zona de inmunidad, un lugar donde se esté a salvo... Hoy es viento de lluvia, de cielo encapotado y miles de hombres y mujeres que caminan hacia la casa de la Madre, allá en Luján. A ella los jóvenes le cantan con sus gargantas de leones, yo apenas deletreo con estas palabras que a veces mataría, pero me quedo justo en el borde, ahí al filo del silencio y no me arrojo. Las cosas que fueron nuestras ahora pertenecen al reino de lo perdido, no lo podemos reconstruir pero sabemos que sabemos que estuvieron ahí, solo que ahora no lo podemos ver. Cada uno de nosotros está lleno de hombres y mujeres idos, de otras respiraciones pretéritas que dicen, quizás por eso siento que hay vestigios de una voz que no es la mía.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Necochea era una fiesta
VI
Nos pusimos la casa al hombro, buscábamos mi compañero y yo ir como dice el CHE : por la libre, nos fuimos a vivir a Necochea y también viajamos como nuestros ancestros, pero hacia adentro de nuestro país, al sur. Así nos desgarramos con la partida hasta aquel sueño dorado de tener el trabajo y la vivienda en la playa, cerca del mar. La posibilidad se cruzó más temprano que tarde, y Necochea fue nuestro París, un lugar donde queríamos estar, un trabajo prestigioso, un colegio alemán... Pero ese tiempo dejó de existir y hoy vivir, vivimos en San Miguel y la desesperación por construir con los jóvenes nos la brindó José C. Paz y todos los de nuestro oficio -docentes de treinta años atrás- creíamos que podíamos hacer algo. Pisamos tierra allí y descubrimos que había jóvenes que luchaban por los otros, que los chicos están vivos, resistiendo a las injusticias, haciendo, modificando esta realidad cuyas piezas rechinan para llegar hasta donde podíamos y no terminar en la derrota. Por eso ahora que realizo un ejercicio cotidiano de supervivencia se me da por sentir que el IGP era una fiesta.
Nos pusimos la casa al hombro, buscábamos mi compañero y yo ir como dice el CHE : por la libre, nos fuimos a vivir a Necochea y también viajamos como nuestros ancestros, pero hacia adentro de nuestro país, al sur. Así nos desgarramos con la partida hasta aquel sueño dorado de tener el trabajo y la vivienda en la playa, cerca del mar. La posibilidad se cruzó más temprano que tarde, y Necochea fue nuestro París, un lugar donde queríamos estar, un trabajo prestigioso, un colegio alemán... Pero ese tiempo dejó de existir y hoy vivir, vivimos en San Miguel y la desesperación por construir con los jóvenes nos la brindó José C. Paz y todos los de nuestro oficio -docentes de treinta años atrás- creíamos que podíamos hacer algo. Pisamos tierra allí y descubrimos que había jóvenes que luchaban por los otros, que los chicos están vivos, resistiendo a las injusticias, haciendo, modificando esta realidad cuyas piezas rechinan para llegar hasta donde podíamos y no terminar en la derrota. Por eso ahora que realizo un ejercicio cotidiano de supervivencia se me da por sentir que el IGP era una fiesta.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Historias mínimas
IV
Ella escribe cartas porque descubrió que se puede escribir como se habla. Así lo hace con su lenguaje llano, sencillo, un poco arcaico quizás en las formas de encabezamiento, despedidas, tratamiento del interlocutor, sobre todo cuando son destinatarios relevantes. En la escritura se sostiene con su letra sin inclinaciones y redondeada con esmero. Le presta su voz a las voces silencidas de su congregación religiosa, anuncia y denuncia con valentía la maquinaria espantosa de dominación y exclusión de la que son objeto, grita a los cuatro vientos sin saber que el poder las volvió invisibles y también inaudibles. No da ni pide cuartel, sus cartas llenas de belleza y espanto no son la sal de la tierra, su palabra heroica como múltiples hilitos de sangre anda buscando una visión tan de lo alto que los hombres en la distorsión de la luz artificial no pueden ver. Acá la hermana no encuentra un lugar donde estar a salvo. Me golpea fuerte que la escritura sea su resistencia. Por eso hermana cuando te leo en silencio, mi silencio esperanzado está lleno de admiración.
V
mi historia desciende al bajo fondo
de una vida disuelta en el deber ser
así ando perdida sin poder volver
solo me recobro cuando me puedo leer
pero solo distingo algunas hebras,
una que otra manía,
y un montón de desamparados del mundo
que me sonríen
como mis más prehistóricos
antepasados
qué hacer con ellos
dónde meterlos
ay, vida
se te ven los hilos
al contraluz
Ella escribe cartas porque descubrió que se puede escribir como se habla. Así lo hace con su lenguaje llano, sencillo, un poco arcaico quizás en las formas de encabezamiento, despedidas, tratamiento del interlocutor, sobre todo cuando son destinatarios relevantes. En la escritura se sostiene con su letra sin inclinaciones y redondeada con esmero. Le presta su voz a las voces silencidas de su congregación religiosa, anuncia y denuncia con valentía la maquinaria espantosa de dominación y exclusión de la que son objeto, grita a los cuatro vientos sin saber que el poder las volvió invisibles y también inaudibles. No da ni pide cuartel, sus cartas llenas de belleza y espanto no son la sal de la tierra, su palabra heroica como múltiples hilitos de sangre anda buscando una visión tan de lo alto que los hombres en la distorsión de la luz artificial no pueden ver. Acá la hermana no encuentra un lugar donde estar a salvo. Me golpea fuerte que la escritura sea su resistencia. Por eso hermana cuando te leo en silencio, mi silencio esperanzado está lleno de admiración.
V
mi historia desciende al bajo fondo
de una vida disuelta en el deber ser
así ando perdida sin poder volver
solo me recobro cuando me puedo leer
pero solo distingo algunas hebras,
una que otra manía,
y un montón de desamparados del mundo
que me sonríen
como mis más prehistóricos
antepasados
qué hacer con ellos
dónde meterlos
ay, vida
se te ven los hilos
al contraluz
Historias mínimas
I Trabaja incansable cada día del mes, estuca las paredes, corta el pasto, hace las compras y cuando llega el tiempo de parar con tanto cemento, tanta pala y más pincel saca sus libros donde prepara un programa nacido de su práctica y estudio y se sigue construyendo. Quién podrá darle lo que es suyo, un silencio de fracturas parte su corazón. Habrá que hacerle un lugar a lo que su sueño vislumbra.
II
Anda donde hay espacio
perdida por el día
las tareas cotidianas ocupan sus manos
mas no su corazón
memorioso,
a veces desesperado
otras de piedra seca
ya mira el día con extrañeza
ya teme lo inesperado.
Cuando cierra sus ojos
es para latir
por su compañero.
III
Pasan los días
uno enlaza con otro
siempre a la espera
que afloje la cuerda
que no se tense aún más
y este cuerpo triste
es negro
en el blanco de la ola.
IV
Es duro sin pedir nada
regar el jardín del vecino...
Aprendo de la lluvia
da a todos por igual
puse un techo a mi casa
pero estoy empapada
de nostalgia y recuerdos.
Su corazón es viejo
como los tiempos
y cala hasta los huesos.
II
Anda donde hay espacio
perdida por el día
las tareas cotidianas ocupan sus manos
mas no su corazón
memorioso,
a veces desesperado
otras de piedra seca
ya mira el día con extrañeza
ya teme lo inesperado.
Cuando cierra sus ojos
es para latir
por su compañero.
III
Pasan los días
uno enlaza con otro
siempre a la espera
que afloje la cuerda
que no se tense aún más
y este cuerpo triste
es negro
en el blanco de la ola.
IV
Es duro sin pedir nada
regar el jardín del vecino...
Aprendo de la lluvia
da a todos por igual
puse un techo a mi casa
pero estoy empapada
de nostalgia y recuerdos.
Su corazón es viejo
como los tiempos
y cala hasta los huesos.
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